¿Que es el Grabado?

EL GRABADO

El grabado posee una peculiaridad sobre el resto de las artes plásticas, y es su multiplicidad. El artista trabaja en la confección de una matriz para poder trasladar su imagen al papel cuantas veces desee.

Según sea la materia de esta matriz, así será el procedimiento a emplear, y todo ello condicionara fuertemente el resultado final.

Estos procedimientos puedes ser divididos en tres grandes apartados: el grabado en relieve, el grabado en hueco y el grabado plano.

EL GRABADO EN RELIEVE

Si observan un timbre de los utilizados a diario en las oficinas, ya tienen una excelente idea del grabado en relieve. El grabador excava en la matriz los blancos de la imagen y deja en relieve las líneas de la composición.

La materia clásica de este procedimiento es la madera, de ahí que esta técnica se llame xilografía, y el resultado grabado xilográfico. Según que el corte de la madera sea paralelo o perpendicular al tronco del árbol, obtenemos un grabado al hilo (tendido o a fibra) o por test (hilo de pie o a contra fibra). La xilografía fue la inspiradora de la imprenta al aplicarte este procedimiento a la idea de las letras móviles.

Con esta misma técnica se han utilizado diferentes materiales. El principal es el linóleo, con el que se obtiene un linograbado

EL GRABADO EN HUECO

Este procedimiento es justo lo contrario al anterior. El grabador araña la matriz y en los huecos (tallas) que en ella abre deposita la tinta para que, por una fuerte presión, se traslade al papel.

La materia típica para este procedimiento es el metal (cobre, acero, cinc, etcétera) y por ello se le llama grabado calcográfico o calcografía. Es el antecedente directo del huecograbado en las artes plásticas. La apertura de las tallas puede ser abordada de dos maneras: directamente, o sistema manual, e indirectamente, por medio de ácidos corrosivos.

Procedimientos directos:

Al primer grupo pertenecen las siguientes técnicas:

El grabado a buril, o talla dulce, recibe su nombre del instrumento utilizado, el buril, que actúa sobre la plancha como la reja de un arado. Las sombras se consiguen por entrecruzamiento de líneas: cuanto más cercanas, más sombreada la imagen.

La punta seca recibe también su nombre del instrumento utilizado, que araña y surca la matriz como el buril. La diferencia estriba en que la punta seca deja una rebaba en los bordes del surco para conseguir una línea más trémula, menos nítida. Pero esta rebaba desaparece en seguida, por lo que este procedimiento admite tiradas muy cortas.

La manera negra, grabado al humo o mezzotinto, utiliza una plancha no pulimentada como las anteriores, sino toda ella granulada, que daría una imagen totalmente negra. Con rascadores y bruñidores se va haciendo desaparecer el granulo para conseguir los blancos o los grises, las medias tintas. Es pues, un procedimiento negativo, que parte y poco a poco va consiguiendo los blancos.

El grabado a los puntos (pointillé, punteado) consiste en que se trazan sobre la plancha, mediante punzones o ruletas, pequeños puntos que modelan la imagen, en lugar de trazos o tallas lineales.

Procedimientos indirectos:

Al segundo grupo pertenecen las siguientes técnicas:

El aguafuerte es el procedimiento clásico, del que derivan todos los demás. El artista desgasta las partes de la plancha que desea (las que no deben ser desgastadas se protegen con un barniz) con ácido nítrico rebajado en agua (aguafuerte) u otros ácidos. Es un procedimiento que no necesita paciencia como el buril; es más rápido, menos lineal.

El aguatinta (resinas) es una técnica más pictórica, apta para manchar superficies con distintas intensidades sin entrecruzamiento de líneas. Se deja caer sobre la plancha una leve capa de polvo de resina (polvo de colofonia) que evita el desgaste uniforme, ya que, al calentar la plancha y fundirse la resina en pequeñas gotas, se forman minúsculos islotes donde el ácido no puede desgastar el metal. El resultado es una superficie granulenta, de intensidad variable según el tiempo de exposición al acido, apta para componer los fondos y modelar las figuras. Variante parecida es el llamado grabado a la sal, aunque el resultado es justo el contrario: sobre una plancha barnizada se espolvorean granos de sal que, tras ser disueltos en agua, dejan el cobre desnudo en pequeños puntos para que el ácido los desgaste.

El lavado (lavis) intenta efectos parecidos, pero de manera menos mecánica, más controlada. O bien el barniz protector de las partes blancas se da con leves pinceladas, o, por el contrario, se dan toques de pincel mojado directamente en el ácido corrosivo. Los efectos pueden ser parecidos a las acuarelas o aguadas monocromas. Variantes practicadas a veces son el llamado grabado al azufre, el grabado a la miel, al azúcar, etcétera.

El barniz blando es una técnica que sobre una plancha totalmente recubierta de un barniz muy flexible se coloca un papel de superficie rugosa o trama abultada, generalmente con el dibujo ya hecho. Al dibujar directamente o repasar el dibujo ya realizado, el papel absorbe o atrae el barniz y el ácido correo las líneas, consiguiendo efectos parecidos al dibujo con lápiz graso.

EL GRABADO PLANO

En todos los procedimientos ya mencionados, la matriz presentaba relieves o huecos conformando una imagen en negativo hasta cierto punto escultórica, tridimensional. En los procedimientos siguientes la matriz es plana y todo consiste en idear una técnica que permita trasladar el dibujo en ella trazado a un papel. En realidad, algunos autores no hablan de grabado al referirse a estas técnicas. La Litografía inventada por Senefelder a fines del siglo XVIII, utiliza como matriz una piedra calcárea que rechaza la tinta salvo en las zonas que han sido tratadas con lápiz o tintas especiales. Se ha dicho que la base de la litografía es controlar el antagonismo del agua con las materias grasas. Más barata la matriz, más fácil de manejar por el artista la litografía se adueña del grabado industrial y de la ilustración a fines del siglo XIX.

La litografía industrializada, ha dado lugar a numerosos procedimientos gráficos, entre ellos el “offset”.

La Serigrafía, se aparta de los procedimientos anteriores al no utilizar plancha alguna, sino una simple pantalla de seda o tela metálica muy fina, a cuyo través pasa la tinta al papel o a otras materias como pueden ser telas, maderas, cerámicas, etc.) Es fácilmente aplicable a la industria, pero solo se considera serigrafía artística la que el artista resuelve por si mismo en todos sus aspectos y con tirajes razonables.

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